Durante toda la tarde estoy buscando en las calles
ese estremecimiento anochecido en la garganta
que se hunde confundido por un miedo perdido
o un mar que se olvida por tres lágrimas derramadas.
Y en la tarde empieza a llover como si un sol terrible
me hubiera escuchado temblar al sentir tu nombre,
en un brillo despiadado predestinado a otro mundo,
sin amanecer, enturbiado en el corral de otros brazos.
Ayer , ilusionados por los muros de la gente
y su desmesurada ausencia de rogarse ser amados.
Hoy, perdidos entre ellos, olvidamos los besos,
en su sin sentido, iguales, en la luz de la noche.
Y mañana... ¿que haremos mañana? Sucederá,
dime, ¿sucederá lo que soñamos?
Y en que lugar...dime, en que lugar escondo,
el nicho de tu imagen desengañada.
No necesito hablarte, no comprendas mi silencio,
como las piedras y los arboles, imagina que no tengo habla.
Y vete , amor, no me ames, no me duelas, ¡no te calles!
Dime el nombre del enemigo que nos aleja.
.
Soy la única espectadora de nuestra calle.
Dime... dime donde vivo cuando ya no te importe.




















